Debido a mi creciente interés por los peces, durante el viaje a París visité dos acuarios. El primero era algo pequeño pero escondía unos acuarios de arrecife hechos con gran maestría en los que destacaban todo tipo de peces de arrecife por sus colores y sus formas combinados con unas urnas notablemente grandes con fauna tropical: peces enormes, algunos de más de un metro, que incluye pirañas… Realmente fue un gran paseo redondeado por algunos cocodrilos y no pocos peces de extrañas formas.
La segunda experiencia entre vertebrados acuáticos tomó forma en un ambiente totalmente diferente: un acuario muy moderno y con numerosas instalaciones audiovisuales. Era de carácter más monumental y contenía grandes porciones de mar con bancos de doradas o tiburones.
Me gustaría combinar los peces que pude ver en ambos sitios con algunas esculturas que se encuentran en el museo por excelencia de Parías, el Louvre, que también retratan los protagonistas de esta entrada.
La segunda experiencia entre vertebrados acuáticos tomó forma en un ambiente totalmente diferente: un acuario muy moderno y con numerosas instalaciones audiovisuales. Era de carácter más monumental y contenía grandes porciones de mar con bancos de doradas o tiburones.
Me gustaría combinar los peces que pude ver en ambos sitios con algunas esculturas que se encuentran en el museo por excelencia de Parías, el Louvre, que también retratan los protagonistas de esta entrada.

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Estas larvas son una fuente de alimento para depredadores como las arañas, esta en concreto está al acecho de una larva desprevenida:
Tras este proceso, la larva entra en estado pupal, al cabo de unos días, de las pupas saldrán mariquitas que aún no tendrán su coloración de adultos, que adquirirán cuando se les sequen los élitros:
En las Tuileries encontré varios tipos de mariquitas adultas; en la pimera imagen se aprecia una 

